lunes, 28 de julio de 2014

Cocina al vapor

Mi madre fue la que me habló por primera vez de la comida al vapor y de la vaporera.
Me dijo que había leído que cocinando los alimentos en la vaporera, además de que era mucho más sano y conservaban los nutrientes, quedaban con mucho sabor sin necesidad de añadirles sal, aceite u otro condimento.
Yo era bastante escéptica. El tema nutrientes y salud vale, pero ¿sabrosos sin añadirles nada más? Eso sí que no.

Al final me compré una vaporera para hacer la prueba. La estrené cocinando en ella pollo y brócoli. Sin nada añadido, únicamente el pollo y el brócoli... Y para mi sorpresa estaba riquísimo. Parecía que le había puesto sal, estaba jugoso y nada soso.
Esto no quiere decir que una vez cocinados no podamos añadirles algunas hierbas, limón o un poco de aceite crudo.
Además de que es una forma estupenda de cocinar sin grasa, no da tanto calor como el horno o la vitro (que ahora en verano es un dato a tener en cuenta) y es un forma limpia y sencilla de cocinar, tieen muchas otras ventajas.
Los alimentos que cocinamos al vapor se ven sometidos a una fuente de calor uniforme cuya temperatura oscila entre los 95° y los 100°,  una temperatura menor a los 110° a partir de la cual los nutrientes empiezan un proceso de degradación. Al freir o utilizar el horno solemos alcanzar el doble de esa temperatura. Además la digestión de estos alimentos cocinados al vapor será más fácil y nos sentiremos menos pesados.
La mayoría de las vaporeras suelen tener varios niveles (la mia tiene 3) por lo que podemos cocinar varios alimentos a la vez. Yo sobre todo la utilizo para las cenas. Podéis cocinar en ella arroz, verdura, pollo, pescado, patata... 
Os animo a compraros una. La mayoría no son muy caras y os ayudarán a cocinar de una forma nueva, sencilla y más sana.

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