A pesar de esto no podemos pasar todo el verano sin comer legumbres.
A pesar de tener un nivel alto de calorías tienen un bajo índice glucémico, lo que significa que elevan la glucosa en el organismo de manera lenta y progresiva, lo que puede convertirlos en un alimento muy recomendable para antes de entrenar.
Tienen una gran concentración de nutrientes, lo que las asemeja a los productos de origen animal pero sin el aporte de colesterol que estos conllevan.
Poseen una gran cantidad de proteínas y vitaminas B1, B2 y B3, además de ácido fólico.
Las legumbres son alimentos ricos en potasio, bajos en sodio y con niveles muy importantes de magnesio, zinc, hierro y fósforo, además de aportar dosis muy altas de fibra.
Yo suelo añadirlas a la ensalada. Me da mucha pereza encender la vitro en verano, así que cuanto menos tenga que cocinar mejor por lo que las suelo comprar en conserva.
Garbanzos, judías verdes, alubias blancas... Con meterlas en la nevera por la mañana y enjuagarlas bien con agua utilizando un colador, tendréis un ingrediente fresquito, rico y muy nutritivo para vuestras ensaladas.
-2 vasos de garbanzos en conserva
-1 diente de ajo
-1 poquito de sal
-zumo de medio limón
-1 poco de pimentón dulce
-1 chorrito de aceite
-perejil
-2 cucharadas de salsa tahini (salsa hecha con semillas de sésamo)
-1 poquito de comino (podéis prescindir del comino si no os gusta mucho)
Bate todos los ingredientes menos el aceite y el pimentón. Bate hasta que quede una pasta homogénea, si queda muy muy densa puedes añadir un poquito de agua. Una vez hecha emplatala y echa por encima el pimentón y el chorrito de aceite y a la nevera.





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