Para terminar relajados la semana y como complemento a la entrada del lunes os voy a hablar de los estiramientos y su vital importancia. A veces tenemos prisa y pasamos de ellos pero no deberíamos, aunque nos lleven algo de tiempo (no mucho) merece la pena hacerlos.
Mucha gente también estira antes de entrenar pero éste es un tema controvertido. Con los estiramientos conseguimos relajar la musculatura y disminuir el tono muscular. Al hacer esto antes del entrenamiento la musculatura deberá trabajar más para volver a coger tono, tardará más en reaccionar y por lo tanto habrá más riesgo de lesiones. Además los estiramientos pre-entreno se suelen realizar de forma rápida, sin dedicarles mucho tiempo y sin prestar mucha atención a la postura, por lo que resultan ineficaces.
Yo soy partidaria de realizar un calentamiento no pasivo para preparar el cuerpo. Por ejemplo unas carreritas (aunque sean por el pasillo de casa), unos saltos, un poco de carrera estática y ya estamos preparados. El calentamiento también dependerá de los ejercicios que vayas a realizar y también puede consistir en realizar la actividad que vayamos a hacer pero de manera más suave.
Lo que sí que no nos podemos saltar son los estiramientos post-entreno con los que relajaremos la musculatura evitando sobrecargas musculares y oxigenaremos el músculo ayudando a la eliminación de toxinas. Debemos trabajar todo el cuerpo ya que éste es una cadena muscular y aunque creamos que sólo hemos utilizado una serie de músculos, seguramente hayan entrado en juego más de los que nos pensamos.
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